JUEVES


Septiembre 13 de 2001


 



EDITORIAL

 

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Carlos Rolong López

 

 

ABRAZOS


Abrazos para la Capitanía del Puerto de Riohacha por su constante preocupación de mantener en buen estado las playas de esta ciudad, que además de generar empleos a los pescadores también son acogidas por los turistas. Abrazos porque paralelo a la campaña de limpieza que desarrolla en las playas, la Capitanía desarrolla jornadas educativas dirigidas a la ciudadanía, a la comunidad wayúu y a los pescaderos para que se concienticen de la importancia de este sitio.



COCOTAZOS



Cocotazos para la Secretaría de Salud de Valledupar por la actitud indiferente asumida con relación al problema de contaminación de la acequia que pasa por el colegio Manuela Beltrán, donde los directivos se ven obligados a suspender clases debido a los fuertes olores que expele la corriente de agua. Cocotazos porque aunque se ha puesto en conocimiento a las autoridades respectivas, éstas no han iniciado controles severos para corregir esta situación que atenta contra la salud humana.

 

 

EL PILON
EL DIARIO DE LA REGION

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Comité de vigilancia

Una necesaria convocatoria a la ciudadanía cesarense hace la Contraloría General de la República, Gerencia Cesar, para el ejercicio del control social sobre las obras públicas.
La iniciativa parece surgir del anuncio de una inversión muy puntual, la construcción de una planta de tratamiento para la laguna de oxidación, pero es atinada y pertinente para todas las obras que se adelanten en el departamento.
El control social no es idea original de los vallenatos, y esta convocatoria no es la primera que se hace en el país, y en el Cesar; hace pocos meses, jalonados por la empresa Upar Export, se hizo un serio intento, pero finalmente abortó al designarse un comité que lo liderara.
En otras ciudades se han institucionalizado las veedurías ciudadanas con evidente éxito, no haciéndose esperar los resultados al develarse complejas redes dedicadas al delito, cuyo descubrimiento sólo ha sido posible gracias a la acción mancomunada y valerosa de la comunidad.
Sin embargo, y es bueno advertirlo, la conformación de tales veedurías son frenadas las más de las veces por la presencia justamente de los organismos estatales, inclusive los de fiscalización, que también llevan del bulto a la hora de la evaluación.
El ciudadano común preferiría conformarse y obrar con entera independencia en sus deliberaciones y decisiones, y que los organismos oficiales, también de fiscalización, actúen como necesarios colaboradores, apoyándolos y educándolos en sus gestiones.
La propuesta del control social es, pues, de lo más serio en materia de profilaxis social, hasta el punto que los más recientes y enjundiosos estudios señalan que es prácticamente la única vía expedita para luchar contra la corrupción.
Porque además implica, en su esencia, participación y compromiso ciudadano para la vigilancia y el cuidado de lo suyo, de lo propio, bajo la noción que lo público es de todos, y no como peyorativamente se cree, que del Estado se puede hacer feria.
Aunque el llamado y la convocatoria fue hecha por la Contraloría General, es claro que tal empeño también debería avalarlo la Fiscalía, y con mayor razón la Procuraduría General, máxime cuando se predica una procuraduría preventiva antes que represiva: una significativa prevención comporta una eficaz participación ciudadana.
Para el Cesar sí que es oportuna la iniciativa, dada la proclividad de nuestros gobernantes a invertir los dineros públicos en obras innecesarias, o a negárselos a aquellas que sí son de interés comunitario manifiesto.
Hay casos recientes ilustrativos del panorama. Un parqueadero público, unos colegios subutilizados, hospitales inadecuadamente ubicados, todo lo cual deja un sabor amargo ante el interrogante del porqué la inversión.
Por el reverso de la moneda, también aparece una laguna de oxidación inconclusa, y una Unidad Oncológica destinada a convertirse en elefante blanco, pese a la evidente necesidad de sus ser-vicios para brindarle alivio a tantos pacientes de cáncer, muchos de los cuales no disponen de recursos para desplazarse a otras latitudes, o para pagar los servicios de las clínicas privadas.
¿Existe algún interés soterrado en no concluir la Unidad Oncológica? Es conveniente aclarar tal sensación.


Llegan Cartas   

Señor director:
Reflexionemos
¿Qué no me deja dormir?

Cuando realmente me pongo a meditar sobre los problemas que tiene Colombia, el departamento del Cesar, la capital y mi pueblo, siento que se me clava una espina en el corazón y comienza la faena de querer cambiar lo malo, lo cruel, el odio, el rencor, la envidia, la traición, etc.
Todo esto que nos corre el corazón y no tenemos el valor de sacar y expulsar bien lejos, quizás al fondo del océano y olvidarnos por completo que todas estas cosas negativas nos dañan a cada momento.
Me asalta cada instante en la vida la idea de cómo sería en el fondo si bien pudiéramos erradicar todo lo anterior mencionado; muchas veces humillamos, sentimos que somos poderosos porque tenemos subalternos y sabemos que si los humillamos nos van a tolerar porque infortunadamente la crisis laboral es grande y el hambre apremia. También nos olvidamos de las cosas divinas que nos regala Dios, y las pisoteamos de tal forma que nos importa poco o nada aquel ser que fue hecho a imagen y semejanza.
Propongo que nos pongamos la mano en el pecho y dejemos escuchar los latidos del corazón, meditando nuestros defectos y como los transformamos en algo productivo para realización como persona, y así hacer del mundo prepotente que tenemos un verdadero convivir, respetando los derechos de los demás y hacer respetar los nuestros.

Atentamente,
Celix Palomino García

Señor director:


En ocasión del mes de los Derechos Humanos.

El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja está dedicado a la protección de la vida y la dignidad humana en el mundo entero, para promover una paz duradera.
Millones de personas en el Movimiento ayudan a los heridos en los conflictos armados, desastres naturales y otras tragedias. Las víctimas en todo el mundo confían en que los miembros del Movimiento estarán presentes para brindarles servicios humanitarios esenciales.
Los miembros del Movimiento ayudan a cualquier persona con una necesidad urgente. No tienen en cuenta las diferencias políticas, raciales, religiosas e ideológicas. No favorecen ningún punto de vista, ni persona por encima de los demás. Ni las influencias, ni las presiones podrán alterar estos hechos.
Ayudan a las personas a evitar y manejar las emergencias a través de programas de educación en las áreas de salud, primeros auxilios, salvamento y rescate. Donde sea necesario y posible, ellos salvan millones de vidas al suministrar sangre de una fuente segura. También comparten los recursos disponibles con el fin de mejorar los servicios para la gente en todo el Movimiento y ejecutan programas de desarrollo comunitario a favor de las personas más vulnerables.
Sin embargo el Movimiento es más que una filosofía, un tratado o una institución histórica. Es la síntesis de una creencia mundial de que la vida y la dignidad humana merecen respecto y protección contra los desastres producidos por el hombre o la naturaleza.

Cruz Roja Colombiana - seccional Cesar


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