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Carlos Rolong López
ABRAZOS
Abrazos para la Capitanía del Puerto de
Riohacha por su constante preocupación de mantener en buen estado las playas de
esta ciudad, que además de generar empleos a los pescadores también son
acogidas por los turistas. Abrazos porque paralelo a la campaña de limpieza que
desarrolla en las playas, la Capitanía desarrolla jornadas educativas dirigidas
a la ciudadanía, a la comunidad wayúu y a los pescaderos para que se
concienticen de la importancia de este sitio.
COCOTAZOS
Cocotazos para la Secretaría de Salud
de Valledupar por la actitud indiferente asumida con relación al problema de
contaminación de la acequia que pasa por el colegio Manuela Beltrán, donde los
directivos se ven obligados a suspender clases debido a los fuertes olores que
expele la corriente de agua. Cocotazos porque aunque se ha puesto en
conocimiento a las autoridades respectivas, éstas no han iniciado controles
severos para corregir esta situación que atenta contra la salud humana.
EL PILON
EL DIARIO DE LA REGION
Email: elpilon@valledupar.com
Carrera 7 No 14 - 50
Tel: 5707459 - 5709089
Director: Dickson Quiroz T
Valledupar - Colombia |
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Comité de vigilancia
Una
necesaria convocatoria a la ciudadanía cesarense hace la Contraloría
General de la República, Gerencia Cesar, para el ejercicio del control
social sobre las obras públicas.
La iniciativa parece surgir del anuncio de una inversión muy puntual,
la construcción de una planta de tratamiento para la laguna de
oxidación, pero es atinada y pertinente para todas las obras que se
adelanten en el departamento.
El control social no es idea original de los vallenatos, y esta
convocatoria no es la primera que se hace en el país, y en el Cesar;
hace pocos meses, jalonados por la empresa Upar Export, se hizo un serio
intento, pero finalmente abortó al designarse un comité que lo
liderara.
En otras ciudades se han institucionalizado las veedurías ciudadanas
con evidente éxito, no haciéndose esperar los resultados al develarse
complejas redes dedicadas al delito, cuyo descubrimiento sólo ha sido
posible gracias a la acción mancomunada y valerosa de la comunidad.
Sin embargo, y es bueno advertirlo, la conformación de tales veedurías
son frenadas las más de las veces por la presencia justamente de los
organismos estatales, inclusive los de fiscalización, que también
llevan del bulto a la hora de la evaluación.
El ciudadano común preferiría conformarse y obrar con entera
independencia en sus deliberaciones y decisiones, y que los organismos
oficiales, también de fiscalización, actúen como necesarios
colaboradores, apoyándolos y educándolos en sus gestiones.
La propuesta del control social es, pues, de lo más serio en materia de
profilaxis social, hasta el punto que los más recientes y enjundiosos
estudios señalan que es prácticamente la única vía expedita para
luchar contra la corrupción.
Porque además implica, en su esencia, participación y compromiso
ciudadano para la vigilancia y el cuidado de lo suyo, de lo propio, bajo
la noción que lo público es de todos, y no como peyorativamente se
cree, que del Estado se puede hacer feria.
Aunque el llamado y la convocatoria fue hecha por la Contraloría
General, es claro que tal empeño también debería avalarlo la
Fiscalía, y con mayor razón la Procuraduría General, máxime cuando
se predica una procuraduría preventiva antes que represiva: una
significativa prevención comporta una eficaz participación ciudadana.
Para el Cesar sí que es oportuna la iniciativa, dada la proclividad de
nuestros gobernantes a invertir los dineros públicos en obras
innecesarias, o a negárselos a aquellas que sí son de interés
comunitario manifiesto.
Hay casos recientes ilustrativos del panorama. Un parqueadero público,
unos colegios subutilizados, hospitales inadecuadamente ubicados, todo
lo cual deja un sabor amargo ante el interrogante del porqué la
inversión.
Por el reverso de la moneda, también aparece una laguna de oxidación
inconclusa, y una Unidad Oncológica destinada a convertirse en elefante
blanco, pese a la evidente necesidad de sus ser-vicios para brindarle
alivio a tantos pacientes de cáncer, muchos de los cuales no disponen
de recursos para desplazarse a otras latitudes, o para pagar los
servicios de las clínicas privadas.
¿Existe algún interés soterrado en no concluir la Unidad Oncológica?
Es conveniente aclarar tal sensación.
Llegan Cartas

Señor
director:
Reflexionemos
¿Qué no me deja dormir?
Cuando realmente
me pongo a meditar sobre los problemas que tiene Colombia, el
departamento del Cesar, la capital y mi pueblo, siento que se me clava
una espina en el corazón y comienza la faena de querer cambiar lo malo,
lo cruel, el odio, el rencor, la envidia, la traición, etc.
Todo esto que nos corre el corazón y no tenemos el valor de sacar y
expulsar bien lejos, quizás al fondo del océano y olvidarnos por
completo que todas estas cosas negativas nos dañan a cada momento.
Me asalta cada instante en la vida la idea de cómo sería en el fondo
si bien pudiéramos erradicar todo lo anterior mencionado; muchas veces
humillamos, sentimos que somos poderosos porque tenemos subalternos y
sabemos que si los humillamos nos van a tolerar porque infortunadamente
la crisis laboral es grande y el hambre apremia. También nos olvidamos
de las cosas divinas que nos regala Dios, y las pisoteamos de tal forma
que nos importa poco o nada aquel ser que fue hecho a imagen y
semejanza.
Propongo que nos pongamos la mano en el pecho y dejemos escuchar los
latidos del corazón, meditando nuestros defectos y como los
transformamos en algo productivo para realización como persona, y así
hacer del mundo prepotente que tenemos un verdadero convivir, respetando
los derechos de los demás y hacer respetar los nuestros.
Atentamente,
Celix Palomino García
Señor director:
En ocasión del
mes de los Derechos Humanos.
El Movimiento
Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja está dedicado a
la protección de la vida y la dignidad humana en el mundo entero, para
promover una paz duradera.
Millones de personas en el Movimiento ayudan a los heridos en los
conflictos armados, desastres naturales y otras tragedias. Las víctimas
en todo el mundo confían en que los miembros del Movimiento estarán
presentes para brindarles servicios humanitarios esenciales.
Los miembros del Movimiento ayudan a cualquier persona con una necesidad
urgente. No tienen en cuenta las diferencias políticas, raciales,
religiosas e ideológicas. No favorecen ningún punto de vista, ni
persona por encima de los demás. Ni las influencias, ni las presiones
podrán alterar estos hechos.
Ayudan a las personas a evitar y manejar las emergencias a través de
programas de educación en las áreas de salud, primeros auxilios,
salvamento y rescate. Donde sea necesario y posible, ellos salvan
millones de vidas al suministrar sangre de una fuente segura. También
comparten los recursos disponibles con el fin de mejorar los servicios
para la gente en todo el Movimiento y ejecutan programas de desarrollo
comunitario a favor de las personas más vulnerables.
Sin embargo el Movimiento es más que una filosofía, un tratado o una
institución histórica. Es la síntesis de una creencia mundial de que
la vida y la dignidad humana merecen respecto y protección contra los
desastres producidos por el hombre o la naturaleza.
Cruz Roja
Colombiana - seccional Cesar
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