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Carlos Rolong López
Columnista invitado
La Policía...
¿habrá bajado la guardia?
Por Cristóbal Narváez
Fonseca
Las comparaciones la
mayoría de las veces son necias. Pero es necesario hacerlas en cuanto a la
seguridad ciudadana se refiere, poniendo como punto de comparación cuando la
Policía estaba atenta al clamor común. Cuando el Coronel Chitiva estuvo al
frente del Comando en el Cesar, se veía constantemente patrullar las calles,
aún las más alejados, los corregimientos, se controlaba todo conato de
delincuencia, y aún cuando se daban muchos casos de atracos, raponeos y
episodios de sangre, eran mucho menos que los que se suceden en la actualidad.
Parece que la ciudad, o hasta el Departamento le tocó a los malhechores. En la
puerta de cualquier Banco, en el interior de los mismos pululan individuos
armados que brincan cuando el ciudadano recibe el dinero de la entidad, los
siguen y se lo arrebatan. Otras veces, en el mismo cajero automático esquilman
a sus víctimas impotentes. A cualquier hora, se atraca a una persona, incluso,
en las mismas viviendas. En nuestras calles centrales y de los barrios, es
común ver los raponeros en bicicletas, esos que a la desprevenida dama le
arrancan sus prendas, a veces aretes con pedazos de oreja, o al inocente
estudiante lo bajan de la cicla, le roban la máquina de escribir, o cuanto
lleve, y es raro ver al agente de policía.
Y no es falta de colaboración ciudadana, porque nos consta que en más de una
ocasión se cansa la persona de llamar a la oficina de la Policía para que
acudan porque se está llevando o se ha llevado a cabo un acto delincuen-cial, y
la respuesta es: ya va la patrulla para allá, y nada que llega, o de pronto lo
hace cinco horas más tarde.
En Valledupar, es común ver los fines de semana parranda en cualquier sector,
con equipos de sonidos a todo volumen, no sólo perturbando el sueño y la
tranquilidad de un vecindario, viene luego el consabido repiqueteo de las armas
de fuego, tiros al aire, que en más de una ocasión han causado heridas a quien
no tiene nada que ver con el desorden (quien esto escribe es testigo de más de
un caso), cuando se acude a los hombres de la Ley (Policía) como se dijo antes,
nada que hacen su aparición oportuna, si llegan es con una tardanza que da
grima.
Ya no se hacen requisas en los Bancos, en los edificios oficiales, donde por
razones de trabajos que allí se realizan ameritan control especial, en las
calles, en los sitios de diversión (billares, cantinas, que los hay bastante).
Sería bueno, importante, oportuno y necesario, que se replanteen los sistemas
de seguridad en la ciudad para no tener que seguir lamentando casos dolorosos.
EL PILON
EL DIARIO DE LA REGION
Email: elpilon@valledupar.com
Carrera 7 No 14 - 50
Tel: 5707459 - 5709089
Director: Dickson Quiroz T
Valledupar - Colombia |
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Opinión
¡A
rendir cuentas por el 012!
(Cuarta
parte)
Por Iván Morón
Cuello
La
responsabilidad por los efectos del 012 debe trasladarse al ámbito
político, porque 54 senadores, 82 representantes, varios gobernadores y
alcaldes fueron seducidos por el Ministro de Hacienda, quien se
comprometió con la Federación Nacional de Municipios a girarles recursos
a través de los Fondos Nacionales para funcionamiento de este año, y a
sacar adelante la reforma constitucional que aumentaría el periodo de los
alcaldes en cuatro años.
Por apoyar el recorte de las transferencias, varios gobernadores y
alcaldes cambiaron lo especial por lo superficial con tan mal negocio, que
afectaron el futuro de la descentralización administrativa enunciada en
la Constitución Nacional, pese a que muchos diputados, concejales y
asociaciones mantuvieron en todo el proceso de discusiones su total
rechazo al Acto Legislativo 012.
En momentos de tantas dificultades y riesgos, los ciudadanos del Cesar
tenemos la obligación de señalar los actos que afectaron las estructuras
de las entidades territoriales, hasta el punto de llevarlas a la quiebra
como si estuviésemos en la "patria boba", donde todo pasa y
nada pasa, porque todos "Comen" de esa torta del "otro
banquete" que no pertenece a Platón. Los funcionarios e
interventores de las obras faraónicas tienen que alistar sus versiones
para rendir cuentas, porque sus apetitos sensibles desbordados son causas
del 012; los congresistas, gobernadores y alcaldes involucrados en la
aprobación de este asunto delicado tienen la obligación de aclarar
públicamente su decisión o apoyo, porque esas actitudes seducidas
tendrán consecuencias sociales y un costo político sin atenuantes en el
marco constitucional.
El próximo primero de enero de 2001 se cumple el primer año del mandato
de alcaldes y gobernador del Cesar, y frente a esa realidad debemos los
ciudadanos encausarnos en los lineamientos de participación ciuda-dana
como las veedurías; así podremos conocer sus cuentas sociales en
términos democráticos, usando instrumentos constitucionales como el
Derecho de Petición para velar por el correcto manejo de los dineros
públicos y entregar pruebas a organismos de fiscalización estatal, como
la Controlaría General de la República, que tiene competencia de
verificar las etapas precontractual, contractual y poscon-tractual de
obras sociales, sin perder de vista que antes de dichas etapas, este
organismo puede, con un llamado de Advertencia evitar la consumación de
cualquier irregularidad en entidades oficiales, y también, en
organizaciones no gubernamentales que reciben dineros públicos para
inversión social y cultural.
No olvidemos, que en ese contexto de fiscalización estarán los quince
mil millones de pesos que por regalías la Nación girará al municipio de
Valledupar, que luego pasarán a las arcas de la Fundación Festival de la
Leyenda Vallenata para la construcción del parque cultural allende al
balneario "Hurtado" que, el ciudadano común entiende será
público, por la propiedad oficial del lote y el origen estatal de los
referidos fondos; tampoco, la adju-dicación y ejecución de las obras que
conciernen a la laguna de maduración por valor superior a un mil millones
de pesos que ejecutará Emdupar; igualmente, los trabajos de recuperación
de todo el entorno de la Ciénaga de Zapatoza que manejará Corpocesar; la
dotación de la biblioteca departamental; el manejo del Hospital Rosario
Pumarejo de López; la culminación de las obras de alcantarillado pluvial
del barrio "Alfonso López"; la medida exacta de los surtidores
de gasolina, de cuya importación la Alcaldía de Valledupar no volvió a
decir nada y, el pago de honorarios millonarios por asesoría jurídica
externa en la administración departamental.
¿Para qué la reforma con el 012, sin la corrección de evidentes
irregularidades regionales, y sin los mecanismos para controlar el
despilfarro? (Termina el próximo lunes)
imocu@latinmail.com
El
Tinajero
Monólogo de
Francisco El Resucitado
Por José
Atuesta Mindiola
La
creatividad y la imaginación son recursos del ser humano para fabular
relatos que intenten explicar el origen del mundo representando las
fuerzas de la naturaleza bajo las formas de seres vivientes. El mito
constituye un elemento esencial en la vida y cultura de los pueblos
primitivos y el tema de innumerables creaciones literarias y artísticas.
En un estrato inferior al mito están las leyendas, que son relatos en los
cuales la tradición desfigura la historia.
En la Costa Atlántica son famosas las Leyendas del Hombre Caimán
de Plato, del Caimán Cienaguero, de La Llorona Loca de Tamalameque, de La
Sirena de Hurtado en Valledupar y la de Francisco El Hombre en La Guajira;
todas popularizadas en diferentes ritmos musicales costeños.
La invención fabulosa es el elemento universal de la leyenda que exige
coherencia verosímil para alcan-zar verdadera aceptación colectiva. De
ahí que la leyenda de La Llorona esté regada en todos los pueblos de
América con algunas variedades. Se cree que vino con los españoles.
Habla de una mujer que camina como una loca y derrama lágrimas por las
calles buscando al hijo que le han robado.
Referente a la de Francisco El Hombre, siempre me ha llamado la aten-ción
que en el encuentro con el diablo, él lo derrotó cantando el credo al
revés. Existe en la creencia cristiana la concepción de que las
oraciones invertidas revisten un mensaje subliminal. Decir el Credo al
revés es entregarse a las manos de Satanás. He aquí una recreación
literaria a la leyenda, que he titulado Monólogo de Francisco El
Resucitado:
He vuelto en busca de mis pasos perdidos. Ahora, mis manos tocan otra vez
este acordeón que en la tumba en-vejeció conmigo, su fuelle se confunde
con las arrugas de mi piel centenaria. En mi ausencia inventaron una
historia, que hoy todos conocen como la Leyenda de Francisco El Hombre. Es
cierto, en épocas de fiestas patronales visité los caseríos y pueblos
cercanos a mi comarca. Mis pies parecían luceros descubriendo el
abecedario del camino; los únicos enemigos eran la oscuridad de la noche
y sus ingrávidos fantasmas ino-fensivos a la sed de las armas. Mi nombre
quedó en la memoria de esos amigos que disfrutaban con las notas de mi
acordeón. Yo era un profanador del silencio y un cazador de auroras que
regaba música en los amaneceres de los pueblos.
En una ocasión, después de haber parrandeando tres días las
festividades de San Agustín, en el regreso se me perdió el camino de la
casa. Mi cerebro navegaba en un río de alcohol, sentía que todas las
aguas del Ranchería surcaban en mi cabeza; frente a mí, un torbellino
mecía los caminos y las sombras de los árboles intentaban abrazarme. Mis
pies cansados acomodaron mi cuerpo sobre las raíces de un árbol gigante,
agarré mi acordeón y débilmente pude sacar algunas notas. Escuché que
alguien, muy cerca de mí, en esa solitaria y oscura noche, también
tocaba su acordeón. Entre el miedo y el temor, la fortaleza emergió en
mi corazón cristiano: un soplo divino iluminó mis manos y mi voz, para
tocar y rezar el Credo como Dios manda. Hubo una larga quietud en el
viento y en mi alma. Me quedé dormido, lo suficiente para descansar y
poder encontrar el camino a la puerta de mi casa.
Yo nunca toqué el credo al revés; son invenciones de un pobre
historiador, si lo hubiera tocado así, las pezuñas del diablo habrían
apresado mi cuerpo hasta diluirlo en los espirales de azufre del infierno.
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PAVIMENTACIÓN
En el barrio Villa del
Rosario, calle 30ª de la carrera dos a la cuarta, se adelantan trabajos
de pavimentación. En estos trabajos colabora decididamente la
ciudadanía, teniendo en cuenta que la obra es urgente. Foto Neftalí
Castellar.
Cosas
del Mardá
La guerra de los
EE.UU.
Por Mardá
"Así
como la venganza planeada desde la Casa Blanca es una severa estupidez, el
acto inmundo de la destrucción de las Torres Gemelas es infortunadamente
genial", así califica el columnista de El Tiempo, Mauricio Pombo, la
guerra que empieza.
De guerra petrolera, por los ataques del 11 de septiembre, para los
islamistas guerreros se torna en "Jihad" (guerra santa), y de
acuerdo con los anuncios del presidente Bush, se va a convertir en una
guerra mundial contra el terrorismo; siendo esto último objeto de
críticas, por estar cargado de buenas intenciones para la causa de los
EE.UU. y aliados, pero irresponsable, por no medir consecuencias.
De "Operación águila noble", se pasa a "operación
justicia infinita" contra talibanes afganos y la guerrilla de Ossama
Ben Laden, el principal sospechoso de haber dirigido o apoyado el ataque.
Fuera de los ataques a Irak, en los próximos días serán noticias los
ataques en Afganistán; y más tarde en otros países, lo mismo que las
posibles respuestas terroristas en territorio de EE.UU. y aliados.
¿Cómo lo deseara el Che Guevara, de crearse muchos Vietnam, se llegó la
hora de que eso pueda ocurrir?
Como que están en lista unos 60 grupos armados calificados por los EE.UU.
como terroristas, a los que irán a atacar. Pues, una guerra contra el
terrorismo en muchos países puede conducir a mayor terrorismo, creándose
un circulo vicioso: entre más guerra, más terrorismo; guerrear por
guerrear. Muy posiblemente, podrá concluir dicha guerra por protestas de
grupos pacifistas y movimientos políticos y populares en los mismos
EE.UU. y aliados, que por vencimiento a los terroristas.
Como la guerra contra el narcotráfico, es posible que ésta sea otra
guerra perdida. No hay guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes o
terroristas "per se". Todo tiene causa. El terrorismo se ataca
con éxito, fuera de la acometida de la acción armada, cuando las causas
por las cuales pelea la gente pierden vigor o razón de ser. Pero, si las
causas por las cuales pelea la gente se fortifican, se mantienen o
fortalecen lazos de unidad, y si el terrorismo es su arma más eficaz, no
se acaba. Los ejemplos son el IRA y la ETA. Incluso, los pequeños grupos
terroristas de los EE.UU. pueden crecer, lo mismo que pueden crecer los 60
grupos de la lista negra, generando esta paradoja: la guerra contra el
terrorismo ocasionará más terrorismo; con el agravante de que puede
acabar la preeminencia económica de los EE.UU., mientras sus
archirrivales: Rusia y China, pueden aprovechar la ocasión para venderle
armas a los enemigos por debajo de la mesa.
Es cuestionable el desquite por las Torres Gemelas y el Pentágono; y
mayormente debe ser, el que le busque la pelea a 60 pequeños ejércitos
irregulares en todo el mundo, ojalá mucha gente lo quiera o haya buenas
intenciones en ello. ¡Vietnam está apenas a 26 años!
Sobre
este 11 de septiembre
Por
Maritza Zabala Rodríguez
Mucha tinta ha
corrido a escasos días de lo ocurrido en Estados Unidos y mientras
esperamos las acciones que Bush tome al hacer uso de "toda la fuerza
que sea necesaria y apropiada" para ganar la guerra al terrorismo
internacional, se ratifica con el pasar de los días, que la
vulnerabilidad es inminente.
El terrorismo ha aparecido ya a lo largo de la historia. En las sociedades
secretas detectadas, algunas culturas tribales mantenían su influencia
valiéndose del terror. Ahora asistimos a un caso de terro-rismo extremo
que buscó y logró la desestabilización, el mayor caos posible, y de
paso, una transfor-mación radical del orden existente.
Así el término "histórico" demuestra que está gastado; ya
perdió su efectividad semántica. Últimamente se han categorizado como
"históricos", hechos sencillamente importantes. Y ahora, cuando
estamos frente a un evento como la tragedia de Nueva York y Washington, el
título "histórico" nos parece ridículamente escaso y
limitado. Aunque su significado literal es del todo apropiado: pues el
ataque terrorista del martes hará parte de los libros de historia.
Hoy casi todo es histórico: desde un partido de fútbol hasta un desfile
de caridad, y tal vez con razón, pues si la historia se alimenta de la
memoria co-lectiva, eso es lo que queremos dejar como legado. Ahora
podríamos estar seguros que cualquiera recuerda mejor su primera salida a
cine que el desastre ocurrido por cualquier mina o masacre. Y estos
sucesos históricos, los del ataque y destrucción del Pentágono y las
Torres Gemelas, víctimas materiales y protagonistas del cambio de la
historia y de era, son los que se viven y han dado paso a una nueva
división geopolítica del mundo entre los países que apoyan el
terrorismo y los que no.
No estamos ante el final del trayecto, sino ante una simple meta volante
que, a las primeras de cambio, podría dar paso a una era más compleja:
la de la crisis Norte-Sur, el colapso del colonialismo, el terror fatal e
invisible, la pluriculturalidad hecha en esperanza y amenaza, y el caldo
de cultivo detonante que forman elementos como la pobreza, el petróleo,
la posible guerra nuclear y el ingrediente de moda: el fundamentalismo
religioso.
La pregunta entonces es ¿cómo reaccionar? En primer lugar, con templanza
y sin ira rencorosa, es decir, actuando acorde al entorno "civilizado
en que nos movemos", y sin dejar de lado que el castigo y la condena
para los responsables debe ser ejemplar. Si esta primera rea-cción es
concreta y distribuida, se evitará el peligro de la discordia entre
élites de países amenazados. Pero si es excesiva, el hacer frente al
peligro exterior no será nada frente a los enfrentamientos interiores.
El terrorismo es entonces un punto obligado en la agenda mundial, pero
ante todo es necesario guardar mesura. Debemos entender que el terrorismo
es uno solo y que se pre-senta a través de múltiples acciones
desestabilizadoras. Por tanto, la segunda reacción deberá asentarse en
la aprobación de iniciativas que atenúen este sufrimiento, de modo que
aquellos que lo experimentan vean alguna luz al final del túnel, algo
distinto al ensanchamiento de la desesperación.
Escríbame a
mazabro@hotmail.com
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