MARTES


Septiembre 25 de 2001


 



COLUMNISTAS

 

Desarrollado por:
Página creada por Valledupar.com
www.valledupar.com
Carlos Rolong López




Columnista invitado
La Policía... ¿habrá bajado la guardia?

Por Cristóbal Narváez Fonseca

Las comparaciones la mayoría de las veces son necias. Pero es necesario hacerlas en cuanto a la seguridad ciudadana se refiere, poniendo como punto de comparación cuando la Policía estaba atenta al clamor común. Cuando el Coronel Chitiva estuvo al frente del Comando en el Cesar, se veía constantemente patrullar las calles, aún las más alejados, los corregimientos, se controlaba todo conato de delincuencia, y aún cuando se daban muchos casos de atracos, raponeos y episodios de sangre, eran mucho menos que los que se suceden en la actualidad.
Parece que la ciudad, o hasta el Departamento le tocó a los malhechores. En la puerta de cualquier Banco, en el interior de los mismos pululan individuos armados que brincan cuando el ciudadano recibe el dinero de la entidad, los siguen y se lo arrebatan. Otras veces, en el mismo cajero automático esquilman a sus víctimas impotentes. A cualquier hora, se atraca a una persona, incluso, en las mismas viviendas. En nuestras calles centrales y de los barrios, es común ver los raponeros en bicicletas, esos que a la desprevenida dama le arrancan sus prendas, a veces aretes con pedazos de oreja, o al inocente estudiante lo bajan de la cicla, le roban la máquina de escribir, o cuanto lleve, y es raro ver al agente de policía.
Y no es falta de colaboración ciudadana, porque nos consta que en más de una ocasión se cansa la persona de llamar a la oficina de la Policía para que acudan porque se está llevando o se ha llevado a cabo un acto delincuen-cial, y la respuesta es: ya va la patrulla para allá, y nada que llega, o de pronto lo hace cinco horas más tarde.
En Valledupar, es común ver los fines de semana parranda en cualquier sector, con equipos de sonidos a todo volumen, no sólo perturbando el sueño y la tranquilidad de un vecindario, viene luego el consabido repiqueteo de las armas de fuego, tiros al aire, que en más de una ocasión han causado heridas a quien no tiene nada que ver con el desorden (quien esto escribe es testigo de más de un caso), cuando se acude a los hombres de la Ley (Policía) como se dijo antes, nada que hacen su aparición oportuna, si llegan es con una tardanza que da grima.
Ya no se hacen requisas en los Bancos, en los edificios oficiales, donde por razones de trabajos que allí se realizan ameritan control especial, en las calles, en los sitios de diversión (billares, cantinas, que los hay bastante). Sería bueno, importante, oportuno y necesario, que se replanteen los sistemas de seguridad en la ciudad para no tener que seguir lamentando casos dolorosos.























EL PILON
EL DIARIO DE LA REGION

Email:
elpilon@valledupar.com
Carrera 7 No 14 - 50
Tel: 5707459 - 5709089
Director: Dickson Quiroz T
Valledupar - Colombia


Opinión
¡A rendir cuentas por el 012! 
(Cuarta parte)
Por Iván Morón Cuello

La responsabilidad por los efectos del 012 debe trasladarse al ámbito político, porque 54 senadores, 82 representantes, varios gobernadores y alcaldes fueron seducidos por el Ministro de Hacienda, quien se comprometió con la Federación Nacional de Municipios a girarles recursos a través de los Fondos Nacionales para funcionamiento de este año, y a sacar adelante la reforma constitucional que aumentaría el periodo de los alcaldes en cuatro años.
Por apoyar el recorte de las transferencias, varios gobernadores y alcaldes cambiaron lo especial por lo superficial con tan mal negocio, que afectaron el futuro de la descentralización administrativa enunciada en la Constitución Nacional, pese a que muchos diputados, concejales y asociaciones mantuvieron en todo el proceso de discusiones su total rechazo al Acto Legislativo 012.
En momentos de tantas dificultades y riesgos, los ciudadanos del Cesar tenemos la obligación de señalar los actos que afectaron las estructuras de las entidades territoriales, hasta el punto de llevarlas a la quiebra como si estuviésemos en la "patria boba", donde todo pasa y nada pasa, porque todos "Comen" de esa torta del "otro banquete" que no pertenece a Platón. Los funcionarios e interventores de las obras faraónicas tienen que alistar sus versiones para rendir cuentas, porque sus apetitos sensibles desbordados son causas del 012; los congresistas, gobernadores y alcaldes involucrados en la aprobación de este asunto delicado tienen la obligación de aclarar públicamente su decisión o apoyo, porque esas actitudes seducidas tendrán consecuencias sociales y un costo político sin atenuantes en el marco constitucional.
El próximo primero de enero de 2001 se cumple el primer año del mandato de alcaldes y gobernador del Cesar, y frente a esa realidad debemos los ciudadanos encausarnos en los lineamientos de participación ciuda-dana como las veedurías; así podremos conocer sus cuentas sociales en términos democráticos, usando instrumentos constitucionales como el Derecho de Petición para velar por el correcto manejo de los dineros públicos y entregar pruebas a organismos de fiscalización estatal, como la Controlaría General de la República, que tiene competencia de verificar las etapas precontractual, contractual y poscon-tractual de obras sociales, sin perder de vista que antes de dichas etapas, este organismo puede, con un llamado de Advertencia evitar la consumación de cualquier irregularidad en entidades oficiales, y también, en organizaciones no gubernamentales que reciben dineros públicos para inversión social y cultural.
No olvidemos, que en ese contexto de fiscalización estarán los quince mil millones de pesos que por regalías la Nación girará al municipio de Valledupar, que luego pasarán a las arcas de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata para la construcción del parque cultural allende al balneario "Hurtado" que, el ciudadano común entiende será público, por la propiedad oficial del lote y el origen estatal de los referidos fondos; tampoco, la adju-dicación y ejecución de las obras que conciernen a la laguna de maduración por valor superior a un mil millones de pesos que ejecutará Emdupar; igualmente, los trabajos de recuperación de todo el entorno de la Ciénaga de Zapatoza que manejará Corpocesar; la dotación de la biblioteca departamental; el manejo del Hospital Rosario Pumarejo de López; la culminación de las obras de alcantarillado pluvial del barrio "Alfonso López"; la medida exacta de los surtidores de gasolina, de cuya importación la Alcaldía de Valledupar no volvió a decir nada y, el pago de honorarios millonarios por asesoría jurídica externa en la administración departamental.
¿Para qué la reforma con el 012, sin la corrección de evidentes irregularidades regionales, y sin los mecanismos para controlar el despilfarro? (Termina el próximo lunes)

imocu@latinmail.com


El Tinajero
Monólogo de Francisco El Resucitado
Por José Atuesta Mindiola

La creatividad y la imaginación son recursos del ser humano para fabular relatos que intenten explicar el origen del mundo representando las fuerzas de la naturaleza bajo las formas de seres vivientes. El mito constituye un elemento esencial en la vida y cultura de los pueblos primitivos y el tema de innumerables creaciones literarias y artísticas. En un estrato inferior al mito están las leyendas, que son relatos en los cuales la tradición desfigura la historia.
En la Costa Atlántica son famosas las Leyendas del Hombre Caimán de Plato, del Caimán Cienaguero, de La Llorona Loca de Tamalameque, de La Sirena de Hurtado en Valledupar y la de Francisco El Hombre en La Guajira; todas popularizadas en diferentes ritmos musicales costeños.
La invención fabulosa es el elemento universal de la leyenda que exige coherencia verosímil para alcan-zar verdadera aceptación colectiva. De ahí que la leyenda de La Llorona esté regada en todos los pueblos de América con algunas variedades. Se cree que vino con los españoles. Habla de una mujer que camina como una loca y derrama lágrimas por las calles buscando al hijo que le han robado.
Referente a la de Francisco El Hombre, siempre me ha llamado la aten-ción que en el encuentro con el diablo, él lo derrotó cantando el credo al revés. Existe en la creencia cristiana la concepción de que las oraciones invertidas revisten un mensaje subliminal. Decir el Credo al revés es entregarse a las manos de Satanás. He aquí una recreación literaria a la leyenda, que he titulado Monólogo de Francisco El Resucitado:
He vuelto en busca de mis pasos perdidos. Ahora, mis manos tocan otra vez este acordeón que en la tumba en-vejeció conmigo, su fuelle se confunde con las arrugas de mi piel centenaria. En mi ausencia inventaron una historia, que hoy todos conocen como la Leyenda de Francisco El Hombre. Es cierto, en épocas de fiestas patronales visité los caseríos y pueblos cercanos a mi comarca. Mis pies parecían luceros descubriendo el abecedario del camino; los únicos enemigos eran la oscuridad de la noche y sus ingrávidos fantasmas ino-fensivos a la sed de las armas. Mi nombre quedó en la memoria de esos amigos que disfrutaban con las notas de mi acordeón. Yo era un profanador del silencio y un cazador de auroras que regaba música en los amaneceres de los pueblos.
En una ocasión, después de haber parrandeando tres días las festividades de San Agustín, en el regreso se me perdió el camino de la casa. Mi cerebro navegaba en un río de alcohol, sentía que todas las aguas del Ranchería surcaban en mi cabeza; frente a mí, un torbellino mecía los caminos y las sombras de los árboles intentaban abrazarme. Mis pies cansados acomodaron mi cuerpo sobre las raíces de un árbol gigante, agarré mi acordeón y débilmente pude sacar algunas notas. Escuché que alguien, muy cerca de mí, en esa solitaria y oscura noche, también tocaba su acordeón. Entre el miedo y el temor, la fortaleza emergió en mi corazón cristiano: un soplo divino iluminó mis manos y mi voz, para tocar y rezar el Credo como Dios manda. Hubo una larga quietud en el viento y en mi alma. Me quedé dormido, lo suficiente para descansar y poder encontrar el camino a la puerta de mi casa.
Yo nunca toqué el credo al revés; son invenciones de un pobre historiador, si lo hubiera tocado así, las pezuñas del diablo habrían apresado mi cuerpo hasta diluirlo en los espirales de azufre del infierno.



PAVIMENTACIÓN
En el barrio Villa del Rosario, calle 30ª de la carrera dos a la cuarta, se adelantan trabajos de pavimentación. En estos trabajos colabora decididamente la ciudadanía, teniendo en cuenta que la obra es urgente. Foto Neftalí Castellar.


Cosas del Mardá
La guerra de los EE.UU.
Por Mardá

"Así como la venganza planeada desde la Casa Blanca es una severa estupidez, el acto inmundo de la destrucción de las Torres Gemelas es infortunadamente genial", así califica el columnista de El Tiempo, Mauricio Pombo, la guerra que empieza.
De guerra petrolera, por los ataques del 11 de septiembre, para los islamistas guerreros se torna en "Jihad" (guerra santa), y de acuerdo con los anuncios del presidente Bush, se va a convertir en una guerra mundial contra el terrorismo; siendo esto último objeto de críticas, por estar cargado de buenas intenciones para la causa de los EE.UU. y aliados, pero irresponsable, por no medir consecuencias.
De "Operación águila noble", se pasa a "operación justicia infinita" contra talibanes afganos y la guerrilla de Ossama Ben Laden, el principal sospechoso de haber dirigido o apoyado el ataque. Fuera de los ataques a Irak, en los próximos días serán noticias los ataques en Afganistán; y más tarde en otros países, lo mismo que las posibles respuestas terroristas en territorio de EE.UU. y aliados.
¿Cómo lo deseara el Che Guevara, de crearse muchos Vietnam, se llegó la hora de que eso pueda ocurrir?
Como que están en lista unos 60 grupos armados calificados por los EE.UU. como terroristas, a los que irán a atacar. Pues, una guerra contra el terrorismo en muchos países puede conducir a mayor terrorismo, creándose un circulo vicioso: entre más guerra, más terrorismo; guerrear por guerrear. Muy posiblemente, podrá concluir dicha guerra por protestas de grupos pacifistas y movimientos políticos y populares en los mismos EE.UU. y aliados, que por vencimiento a los terroristas.
Como la guerra contra el narcotráfico, es posible que ésta sea otra guerra perdida. No hay guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes o terroristas "per se". Todo tiene causa. El terrorismo se ataca con éxito, fuera de la acometida de la acción armada, cuando las causas por las cuales pelea la gente pierden vigor o razón de ser. Pero, si las causas por las cuales pelea la gente se fortifican, se mantienen o fortalecen lazos de unidad, y si el terrorismo es su arma más eficaz, no se acaba. Los ejemplos son el IRA y la ETA. Incluso, los pequeños grupos terroristas de los EE.UU. pueden crecer, lo mismo que pueden crecer los 60 grupos de la lista negra, generando esta paradoja: la guerra contra el terrorismo ocasionará más terrorismo; con el agravante de que puede acabar la preeminencia económica de los EE.UU., mientras sus archirrivales: Rusia y China, pueden aprovechar la ocasión para venderle armas a los enemigos por debajo de la mesa.
Es cuestionable el desquite por las Torres Gemelas y el Pentágono; y mayormente debe ser, el que le busque la pelea a 60 pequeños ejércitos irregulares en todo el mundo, ojalá mucha gente lo quiera o haya buenas intenciones en ello. ¡Vietnam está apenas a 26 años!


Sobre este 11 de septiembre

Por Maritza Zabala Rodríguez

Mucha tinta ha corrido a escasos días de lo ocurrido en Estados Unidos y mientras esperamos las acciones que Bush tome al hacer uso de "toda la fuerza que sea necesaria y apropiada" para ganar la guerra al terrorismo internacional, se ratifica con el pasar de los días, que la vulnerabilidad es inminente.
El terrorismo ha aparecido ya a lo largo de la historia. En las sociedades secretas detectadas, algunas culturas tribales mantenían su influencia valiéndose del terror. Ahora asistimos a un caso de terro-rismo extremo que buscó y logró la desestabilización, el mayor caos posible, y de paso, una transfor-mación radical del orden existente.
Así el término "histórico" demuestra que está gastado; ya perdió su efectividad semántica. Últimamente se han categorizado como "históricos", hechos sencillamente importantes. Y ahora, cuando estamos frente a un evento como la tragedia de Nueva York y Washington, el título "histórico" nos parece ridículamente escaso y limitado. Aunque su significado literal es del todo apropiado: pues el ataque terrorista del martes hará parte de los libros de historia.
Hoy casi todo es histórico: desde un partido de fútbol hasta un desfile de caridad, y tal vez con razón, pues si la historia se alimenta de la memoria co-lectiva, eso es lo que queremos dejar como legado. Ahora podríamos estar seguros que cualquiera recuerda mejor su primera salida a cine que el desastre ocurrido por cualquier mina o masacre. Y estos sucesos históricos, los del ataque y destrucción del Pentágono y las Torres Gemelas, víctimas materiales y protagonistas del cambio de la historia y de era, son los que se viven y han dado paso a una nueva división geopolítica del mundo entre los países que apoyan el terrorismo y los que no.
No estamos ante el final del trayecto, sino ante una simple meta volante que, a las primeras de cambio, podría dar paso a una era más compleja: la de la crisis Norte-Sur, el colapso del colonialismo, el terror fatal e invisible, la pluriculturalidad hecha en esperanza y amenaza, y el caldo de cultivo detonante que forman elementos como la pobreza, el petróleo, la posible guerra nuclear y el ingrediente de moda: el fundamentalismo religioso.
La pregunta entonces es ¿cómo reaccionar? En primer lugar, con templanza y sin ira rencorosa, es decir, actuando acorde al entorno "civilizado en que nos movemos", y sin dejar de lado que el castigo y la condena para los responsables debe ser ejemplar. Si esta primera rea-cción es concreta y distribuida, se evitará el peligro de la discordia entre élites de países amenazados. Pero si es excesiva, el hacer frente al peligro exterior no será nada frente a los enfrentamientos interiores.
El terrorismo es entonces un punto obligado en la agenda mundial, pero ante todo es necesario guardar mesura. Debemos entender que el terrorismo es uno solo y que se pre-senta a través de múltiples acciones desestabilizadoras. Por tanto, la segunda reacción deberá asentarse en la aprobación de iniciativas que atenúen este sufrimiento, de modo que aquellos que lo experimentan vean alguna luz al final del túnel, algo distinto al ensanchamiento de la desesperación.

Escríbame a mazabro@hotmail.com


Lunes - Martes - Miércoles - Jueves - Viernes
Optimizada para monitor configurado a 800x600 pixels