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Festival Vallenato 2001
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LOS GALLOS TRADICION HISTORICA DE VALLEDUPAR




La historia de los gallos en Valledupar, es una tradición que por muchas décadas ha venido dándose en esta región, pasando de generación en generación y hoy en día todavía se mantiene vigente. Ese es el testimonio que brindan algunos de los que siempre han estado vinculados a la tradición gallística, cuyos ancestros vivieron intensamente las emociones que se desprenden del duelo entre dos valientes animales, esos que nacieron con una característica especial que les dio la naturaleza: decisión y coraje para pelear hasta vencer o ser vencido, son ellos los gallos.

“Los gallos son folclor y son una diversión que sale costosa, pero por encima del dinero está el interés que despierta esta actividad, eso es algo que nace con uno.

El que piense que pelear gallo podría ser un buen negocio está equivocado”, es el pensamiento de Don Celso Castro Castro, “Checho” como lo llaman todos, es uno de los galleros tradicionales y reconocidos en la región.

Las riñas gallística son un elemento representativo de la cultura regional, porque con esta tradición se identifican pobla-ciones no solo del Cesar, sino también del Cesar, Guajira, Magdalena, Atlántico, entre otros departamentos, cuyos representantes año tras año vienen a Valledupar en el marco del Festival de la Leyenda Vallenata.

Para don “Checho” Castro, la afición por los gallos no ha decrecido en Valledupar, sino que sucede todo lo contrario, “ha aumentado tanto que aquí comenzaron a aparecer varias galleras populares”, pero por problemas de inseguridad, en los últimos tiempo paulatinamente han dejado de funcionar, concentrándose ahora las riñas en el Club Gallístico Miguel Yaneth

PRIMERAS GALLERAS EN VALLEDUPAR


Relata Don “Checho” Castro que una de las primera galleras que apareció en el Valledupar que se conoce hoy en día, fue la de Carlos Arango, ubicada por un sector de la carrera sexta, era una gallera-bar. Luego se dieron otras como la de Rafael Maestre Acosta, que funcionaba en la carrera 12 entre calles 17 y 18. Para esa misma época aparecieron otras galleras como las de Miguel Yaneth, en la carrera 10 con calles 14 y 15; igualmente existió la gallera que funcionó en la carrera séptima en la residencia de Don Joaquín Campo Maya, hoy conocida como “La Casa de Siempre”, Don Joaquín Campo, en similar grado de importancia es considerado por todos como otro de los galleros de tradición en Valledupar.

Algo que recuerda con mucho énfasis Don “Checho” Castro, es la estricta vigilancia que ejercía la Policía Nacional, para no permitir la entrada a ala gallera de los menores edad, por lo que le tocaba vivir su afición desde las afueras de los esce-narios gallísticos.

CUERDAS ANTIGUAS

De Acuerdo con el criterio de los galleros “Checho” Castro, Darío Pavajeau, Alvaro Orozco, entre otros, las primeras cuerdas gallística que surgieron en la región y que luego se reagruparon en Valledupar, se presentaron en las poblaciones de Patillal, San Juan del Cesar y Villanueva, a partir de las cuales la afición por los gallos se expandió por muchos pueblos de distintos departamentos coste-ños. Fue así como de Patillal se vino a Valledupar Don Lino Yaneth, padre de Miguel Yaneth, en cuyo honor fue bautizado con ese nombre el Club Gallístico más grande de Valledupar y la región.

LOS PRIMEROS GALLEROS

Son muchos los galleros que antiguamente surgieron en la región, entre algunos de los que aún se recuerdan están, Víctor Dangond Celedeón, Enrique Orozco, Miguel Yaneth, Lucas Mosalvo, Tirzo Maya, Roberto Pavajeau Monsalvo, Pedro Monsalvo Araújo, Juan Castro Monsalvo, Santander Araújo, Celso Castro Baute, José María Castro Palmera y Damaso Villazón, entre otros considerados con igual importancia por parte de los conocedores de la materia. Entre estos antiguos galleros es muy recordado Don Víctor Dangond Celedón, quien murió a los 105 años, pero era tanta su afición por los gallos que hasta los 103 años de su vida estuvo al frente de las riñas, por lo que fue homenajeado especialmente por todos los galleros de renombre de la zona, en un acto que tuvo mucha trascendencia, al decir de los que vivieron esos momentos.

OTROS GALLEROS TRADICIONALES


Grandes galleros y criadores de Valledupar: Francisco Valle, Carlos Alberto “EL nene” Daza Jiménez, José María Castro, Dolores Ibarra, Alvaro Soto Fuentes, Alvaro Orozco Martínez, Jesus Bonet, Emilio Vence, Salomon y Federico Saad, “Tico” Aroca, “El negro” y “Pellito Daza, Miroché Molina, Jesús Giraldo, Héctor Ibarra, Diomedes Daza, Carlos Liñán, Miguel Mora, Julio y Víctor Morón, el profesor Corzo, “Chema” Castro Palmera, Jaime Celedón, Carlos Eduardo Anaya, Jaime y Santiago Rojas, el abogado Maziri, “Toño” Rodríguez, Leonel Aroca y muchos más

HOY EXISTEN MÁS DE 4 MIL GALLOS EN VALLEDUPAR

Dicen los galleros que en los actuales momentos en Valledupar existen alrededor de cuatro mil gallos, en el solo casco urbano de la ciudad, pertenecientes al alta número de cuerdas gallísticas que tiene la capitaql cesarense. Entre las cuerdas gallísticas que más se destacan en la actualidad, se encuentran, la de Alvarito Orozco, considerada la más fuerte de los últimos tiempos; la de Darío Pavajeau Molina, Celso “Checho” Castro, Orlando Navarro, Aloberto “Tico” Aroca, Hermanos Gómez, Alvaro Soto, Raúl Quintero, “Pellito” Daza, entre otros.

En total son 30 cuerdas gallísticas la existentes en Valledupar y cada una en promedio tiene 150 gallos, sin mencionar las familias pequeñas que siguen esta afición y que en esporádicas ocasiones llevan sus mejores expo-nentes a las galleras.

SITUACIÓN ACTUAL DE LA AFICIÓN GALLÍSTICA


Cuando en Valledupar se respiraba ambiente de tranquilidad, la afición por los gallos logró trascender de manera considerable a todos los estratos sociales, por lo que en cualquier sector de la ciudad era común ver escenarios improvisados para riñas gallísticas. De esta manera, la afición creció a nivel de zonas de bajos estratos sociales de la ciudad y la actividad gallística en los sectores populares logró unos niveles aceptables de su organización como tal, surgiendo así galleras en algunos barrios y sitios populosos. Surgió entonces la gallera del Mercado Nuevo y otras en barrios como el San Joaquín, La Victoria y el Divino Niño, pero ya no se encuentran funcionando, debido a diversos factores, entre ellos la situación de violencia y los problemas de inseguridad, reinantes en la región, además de la crisis económica, dado que el sostenimiento y la puesta en práctica de la actividad gallística requiere de significativos costos económicos. Es así como últimamente la actividad de los gallos se ha venido concentrando únicamente en el Club Gallístico Miguel Yaneth, donde frecuentemente hay riñas de gallos.

EL MIGUEL YANETH, EL MEJOR CLUB DE AMÉRICA

Llenos de mucho orgullo, los galleros de Valledupar afirman tanto sus cuerdas como el Club Gallístico Miguel Yaneth, son los mejores de Suramérica. Entre las virtudes que dicen tener, destacan el hecho de haber mejorado la calidad de sus gallos en un ciento por ciento, puesto que se han preocupado por ir purificando la casta. En ese sentido han traído gallos padrotes de España y otros países, con el fin de enrazarlos con los mejores gallos de las cuerdas locales, lo cual ha hecho que aquí en Valledupar salgan los mejores ejemplares gallísticos de toda Suramérica.

El Club Gallístico Miguel Yaneth está compuesto por 20 socios, donde por lo general cada uno tiene una acción, con escasas excepciones algunos cuentan con dos o tres acciones, tal es el caso de Alvaro Orozco, quien es uno de los mayores accionistas con tres acciones.

INTERCAMBIO A TODOS LOS NIVELES

La actividad gallística es un elemento fundamental para la in-tegración de pueblos, departamentos y países. Ese factor se presenta en un alto grado en Valledupar, donde pe-riódicamente se realizan riñas a todos los niveles, especialmente en el marco del Festival de la Leyenda Vallenata, evento que es aprovechado para desarrollar encuentros del orden internacional. En el ámbito regional todos los años vienen cuerdas gallísticas de Pivijay, Fundación, Corozal, El Difícil, poblaciones éstas de departamentos costeños. Igualmente vienen de ciudades capitales como Riohacha, Sincelejo, Santa Marta, Cartagena, Barranquilla, Montería, entre otras; incluidas también ciudades del interior del país como Bogotá, Cali, entre otras con cierta tradición gallística. En el orden internacional se desarrollan riñas con países como España, República Dominicana, Venezuela, Puerto Rico, Panamá, siendo éstos los que hacen presencia con mayor periodicidad, durante el Festival Vallenato.

LOS GALLOS, UN VEHICULO PARA LA AMISTAD


En esto de la afición por lo gallos, muchas personas logran establecer amistad con gentes de otras ciudades o países, pero lo más curioso es que aveces dicha relación amistosa se da por mucho tiempo pero de manera telefónica, es decir que ni siquiera se conocen de manera personal. Así lo manifiesta Don “Checho” Castro Castro, cuando contó que con muchas personas ha hecho amistad a través de la afición de los gallos, solo hablando vía telefónica, “inclusive yo tuve un amigo por teléfono como por espacio de un año, y recuerdo que una vez le regalé un gallo muy bueno que yo tenía y se lo envié por la simple amistad que teníamos por teléfonos, solo después fue cuando nos ve-nimos a ver cara a cara”, cuenta Celso Castro.

Para los galleros todos los aficionados a esta actividad, hacen parte de una hermandad, así lo miran ellos, porque además de las emociones que les producen las riñas de los gallos, una de los atractivos que los atrae de esta afición es el hacer amigos, el compartir con gente de todas partes, ya sea de la misma región, del país o del exterior.

ANTE TODO, PALABRA DE GALLERO


La cultura de los gallos por muchos tiempos ha venido conservando algunos aspectos que son sagrados para todo gallero, tal vez el más trascendental es la palabra empeñada cuando de apostar se trata. “PALABRA DE GALLERO”, esta expresión tiene un significado especial para los aficionados a los gallos, y se refiere exactamente a la seriedad que debe tener todo apostador al momento de comprometer su palabra durante una riña gallística, dado que las apuestas sobre este particular son pactadas mediante contratos verbales y una vez culminado el duelo de los dos guerreros animales, el perdedor tendrá que pagar de inmediato el valor apostado.

El que incumpla la promesa de apuesta será “descomulgado” de actividad gallística, “los galleros nos caracterizamos por ser gente seria, por eso una persona que no pague la apuesta acordada previamente, será declarada como un ser despreciable, como una persona no grata en todas las galleras, todo el mundo mirará a ese individuo como un pobre diablo y nadie más volverá apostar con un jugador de esas características, es por eso que se dice PALABRA DE GALLERO, porque el que no la tenga no puede ser gallero”, explica Darío Pavajeau Molina, gallero por tradición en Valledupar.

GALLOS QUE TUVIERON RENOMBRE

En la historia de la actividad gallística, existen muchos gallos que tuvieron renombre a nivel nacional, otros lograron su fama hasta otros países, entre ellos, los galleros recuerdan muchos, pero tal vez el que tuvo mayor trascendencia fue uno conocido como “La Mecedora”. “La Mecedora” era un gallo de padres españoles, el cual tenía una característica especial: peleaba como si estuviera bailando, se mantuvo invicto por mucho tiempo, hasta que un día se encontró otro con mayores destrezas que lo logró vencer. El gallo que logró vencer a “La Mecedora” tenía como nombre “La Amistad” de las cuerdas de Sincelejo. Entre los nombres de gallos famosos se encuentran, “Rey de Reyes”, de propiedad de Darío Pavajeau; “El Guereguere” de Enrique Orozco; “La Venenosa”, de Miguel Yaneth; “El Maracanaso”, también de Miguel Yaneth; “El Tuntuneco” de “Cabiche” Aponte; “El Paro” de Manuel Moscote; “El Primonando”, de Manuel Gutiérrez Acosta; “El Pajaro Loco”, de “Checho” Castro; y “La Biblia”, del Turco Yalil, entre otros.





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